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jueves, 16 de noviembre de 2017

KRINA BER: Confesiones


Krina Ber
Carátulas de libros de Krina Ber: Cuentos con agugeros, Los dibujos de Lisboa y Para no perder el hilo
Krina Ber y Adriana Rodríguez
Carátulas de libros de Krina Ber: La hora perdida y Nube de polvo
Krina Ber

Conocer a Krina Ber es lo más cercano a conocer a un artista famoso que, hasta ahora, he experimentado; no porque ella tenga actitudes de diva o sea inaccesible como suelen serlo los artistas de la música o el cine, sino por esa emoción indescriptible que comenzó cuando supe que estaba cerca, hasta el momento, casi increíble, en que le di la mano y le confesé mi admiración...

Sucedió en una de las primeras reuniones del grupo “Visión” (un grupo de lectura realmente maravilloso) a las que asistí, por supuesto junto a mi esposo. Fuimos gracias a la gentil invitación de una amiga, porque además la reunión tendría como tema dos libros del queridísimo Eduardo Liendo, y me llevé la sorpresa de mi vida cuando, en el momento de las preguntas y comentarios, pide la palabra una mujer de acento diferente y la llaman “Krina”. Ella habló y, mientras, yo sólo pensaba: “¡Krina Ber está sentada detrás de mí!”. Incluso, recuerdo que envié un mensaje de texto a un amigo, quien en algún momento me había recomendado leer sus cuentos, y le comentaba que la tenía cerca y no lo podía creer.

Cuando la tertulia terminó, en el compartir del final, hubo un momento en que la tuve cerca nuevamente, y fue entonces cuando me decidí a abordarla y a contarle que me gustaban sus cuentos, que había leído en la red y en algunas antologías. Creo que le desconcertó cuando le conté que conocía su obra por haberla leído –reacción habitual en quienes no han tratado con personas con discapacidad visual- y, desde ese momento, entre ambas se estableció una empatía que no para de crecer.

Krina es, por encima de todo, un ser humano muy especial: es cálida y aguda, te habla con honestidad y sin tapujos, y cuando la ves con su nieta parece una niña un poco más grande. Además, es una escritora excepcional, que adoptó al español como su lengua y lo embellece en la escritura con un dominio envidiable (producto de mucho esfuerzo y horas de corrección, y de una conciencia de la importancia del lenguaje que muchos querríamos poseer) y con una prosa fluida que te permite desligarte de la realidad circundante. Leer sus libros siempre será una experiencia sin desperdicio.

Hoy tengo el enorme privilegio de poder compartir esta entrevista en la sección “Confesiones”, para que todos los lectores puedan conocer un poco más sobre la mujer que está detrás de esas maravillosas ficciones que se han ganado un puesto muy merecido entre las más importantes de la literatura venezolana actual.

Gracias, Krina, por el placer y el honor de que seas parte de mi blog y, sobre todo, por tu cariño y amistad, que son plenamente correspondidos.

Disfruten, pues, de Krina Ber.

lunes, 2 de enero de 2017

EL SUÉTER – Krina Ber

Krina Ber (Polonia, 1948) es arquitecta y escritora, y reside en Venezuela desde el año 1975, luego de haber vivido en Israel y Suiza. Su trayectoria literaria comenzó en el año 2001, de la mano del también escritor Eduardo Liendo, en el Taller de Narrativa de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), donde se animó a escribir en español. Continuó su formación literaria participando en talleres en el Instituto de Creatividad y Comunicación (Icrea) y en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (CELARG). A lo largo de su carrera ha obtenido diversos premios y reconocimientos tales como: Concurso de Cuentos del diario El Nacional: ganadora en 2007 con su cuento Amor y mención especial en 2001; Concurso Nacional de Cuentos de la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (Sacven): ganadora en 2007 con Los dibujos de Lisboa y finalista en 2002; Premio Monte Ávila Editores para Obras de Autores Inéditos, mención narrativa, por su libro Cuentos con agujeros en 2004; primer lugar en la Bienal Literaria “Daniel Mendoza” del Ateneo de Calabozo, mención narrativa, en 2005 con El secuestro y, en 2016, el Premio de la Crítica a la Novela del Año por Nube de polvo (Equinoccio, 2015). Entre sus publicaciones figuran los libros Cuentos con agujeros (Monte Ávila, 2004), Para no perder el hilo (2009) y La hora perdida (Ígneo, 2015), donde se incluye el texto que disfrutarán a continuación.

Cuento que se publica íntegramente, con la autorización de Krina Ber