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lunes, 9 de enero de 2017

EL GRAN SECRETO DE CRISTÓBAL COLÓN - Luis López Nieves

Luis López Nieves (1950) es doctor en Literatura Comparada por la Universidad del Estado de Nueva York en Stony Brook. En el año 2004 fundó el primer programa de Maestría en Creación Literaria de América Latina, en la Universidad del Sagrado Corazón (San Juan de Puerto Rico), el cual dirige. En el 2007 esta casa de estudios lo nombró “Escritor Residente”. Se introdujo en el ambiente literario en 1984 con la publicación de Seva, relato histórico que se convirtió rápidamente en uno de los mayores éxitos literarios de Puerto Rico. Además, creó y dio a conocer una nueva modalidad literaria a la que denominó “historia trocada”. En 1987 publicó el libro de relatos Escribir para Rafa; en el año 2000 el libro de cuentos históricos La verdadera muerte de Juan Ponce de León le hizo merecer el Primer Premio del Instituto de Literatura Puertorriqueña (Premio Nacional de Literatura), el reconocimiento literario más importante de su país. En 2005 el Grupo Editorial Norma publicó su novela El corazón de Voltaire, narración innovadora redactada enteramente por medio de correos electrónicos. El Instituto de Literatura Puertorriqueña estableció un precedente al otorgarle a López Nieves el Premio Nacional por segunda vez y proclamar El corazón de Voltaire “el mejor libro de 2005”. En 2009 salió a la luz El silencio de Galileo, su novela más reciente, que fue premiada por el Instituto de Literatura como la mejor novela de 2009. Asimismo, su obra ha sido traducida a diferentes idiomas y varios de sus cuentos pueden encontrarse en diversas antologías como El cuento hispanoamericano (Seymour Menton, FCE, México), El cuento hispanoamericano en el siglo XX (Fernando Burgos, Editorial Castalia, España), El muro y la intemperie (Julio Ortega, Ediciones del Norte, Estados Unidos), Cuentos para ahuyentar el turismo (Vitalina Alfonso y Emilio Jorge Rodríguez, Editorial Arte y Literatura, Cuba), Antología panamericana (Stéphane Chao, Editora Record, Río de Janeiro/São Paulo, Brasil) y Cincuenta cuentos breves (Miguel Díez R. y Paz Díez Taboada, Cátedra, España). Adicionalmente, en 1995 fundó la Biblioteca Digital Ciudad Seva (ciudadSeva.com), portal de internet que cuenta con una selecta colección de miles de cuentos y poemas clásicos y que ha dirigido hasta hoy. El cuento que aquí comparto ha sido tomado de su libro La verdadera muerte de Juan Ponce de León.

Cuento que se publica íntegramente, con la autorización de Luis López Nieves



EL GRAN SECRETO DE CRISTÓBAL COLÓN


Una flama negra danza sobre el agua
negra torre, negro vuelo, negro alfil.

Vanessa Droz


Carátula de La verdadera muerte de Juan Ponce de León (Luis López Nieves - 2000)
El 11 de octubre de 1492, a las nueve de la noche, Cristóbal se encaramó al mástil principal de la Santa María, envolvió el brazo derecho en una soga gruesa para no perder el balance, y clavó la vista en el horizonte umbroso. Aunque no había luna llena, el recuerdo del tenaz sol de la tarde aún flotaba en el aire y le permitía ver las apacibles olas de la mar. Allí permaneció cuarenta y cinco minutos, sin apenas mover la cabeza ni cerrar los ojos. Algunos tripulantes levantaban la vista recelosa de vez en cuando, pero no estaban seguros de si meditaba, oraba o examinaba una y otra vez, como era su costumbre, el mismo punto del horizonte inacabable.

A las diez menos cuarto Cristóbal se secó el sudor de la frente y bajó a cubierta. Su rostro no reflejaba frustración, ira ni cansancio: sólo mucha sorpresa y un poco de inquietud. Colocó la mano distraída sobre el hombro del marinero suspicaz que se disponía a subir al palo en su lugar, pero no dijo palabra. Regresó al castillo de popa, encendió con dificultad una de las pocas velas que le quedaban, desenrolló sobre el escritorio un pequeño mapa antiguo y se dedicó a estudiarlo.

A los pocos minutos, exactamente a las diez de la noche, Cristóbal Colón se frotó los ojos cansados. Reposó el mentón en la palma de la mano y miró por la ventana. Creyó ver a lo lejos, en medio de la noche oscura, una lumbre que subía y bajaba como si alguien hiciera señas con una antorcha. El rostro se le calentó de golpe. Llamó al repostero de estrados Pedro Gutiérrez, lo sentó junto a sí y le preguntó si veía la lumbre. Gutiérrez se acercó a la ventana, sacó el cuerpo hasta la cintura y respondió que sí, que la veía. Cristóbal Colón entonces llamó a Rodrigo Sánchez de Segovia y le preguntó si veía la lumbre, pero éste dijo que no. Poco después la luz desapareció y nadie más pudo verla.

A las dos de la mañana, sin haber dormido un segundo, el capitán Colón todavía examinaba el mapa con una lupa. Las manchas de sudor de sus axilas, que no se habían secado en los últimos cuatro días, le bajaban por los costados de la camisa y le subían hasta la mitad de las mangas. El Capitán colocó el dedo sobre el mapa y lo movió a la izquierda lentamente; lo detuvo en medio de la mar, en algún punto a todas luces imaginario. Comenzaba a bajarlo hacia el suroeste cuando estalló, de pronto, el grito casi histérico de Rodrigo de Triana, vigía de la Pinta: “¡Tierra! ¡Tierra! ¡Tierra!”

Don Cristóbal Colón dejó de respirar: se puso de pie y golpeó el escritorio con el puño. En ese mismo instante hizo fuego el estrepitoso cañón lombardo de la Pinta, señal acordada para cuando se hallara tierra. Las naves restantes dispararon su propio cañonazo: las tripulaciones se despertaban y comenzaban a celebrar. Las campanas de la Niña, la Pinta y la Santa María repicaban a todo vuelo.

Don Cristóbal Colón salió a cubierta y ordenó al timonel que acercara la Santa María a la Pinta, donde Rodrigo de Triana contaba a la tripulación cómo había visto tierra por primera vez y le recordaba al capitán Martín Alonso Pinzón la recompensa de diez mil maravedís. La Niña se acopló a las otras dos naves y los marineros de las tres carabelas se unieron sobre la cubierta de la Pinta. Aunque eran las dos de la mañana y la noche era oscura, todos veían con sus propios ojos que no habían llegado al infierno ni al final del mundo, sino que estaban en una playa común y corriente, con arena, árboles y olas apacibles. El almirante don Cristóbal Colón ordenó arriar velas y esperar a que amaneciera. Impartió instrucciones de preparar el desembarco y luego regresó a la Santa María y se encerró en su camarote. Sacó del bolsillo una pequeña llave reluciente que aún no había tenido ocasión de usar en todo el viaje. Con ella abrió un baúl mediano, de madera oscura y perfumada, que tampoco había tenido motivo para abrir hasta hoy. Sacó una larga túnica de lana negra y la vistió por encima de su ropa de capitán. Sacó también unas botas nuevas, de cuero fulgente, que calzó tras quitarse las botas gastadas que había usado durante todo el viaje. Se lavó el rostro en una palangana de agua salada; luego se mojó el cabello blanco y lo peinó con los dedos.

Al abrir la puerta del camarote se encontró de frente con los marineros de las tres naos. Cuando vieron al nuevo almirante, envuelto en lana negra y con botas relucientes, se hincaron de rodillas: algunos lloraban de alegría, otros llevaban en los rostros el bochorno del amotinado arrepentido. El almirante don Cristóbal Colón los miró sin decir palabra.

—Capitán, perdónanos —dijo al fin un marinero flaco—. Fuimos desconfiados.

—Cantemos el Salve Regina —respondió don Cristóbal—. Luego preparaos para buscar víveres y agua.

Pocas horas después, al amanecer, el pequeño bote de remos llegaba a la playa con el almirante don Cristóbal Colón en la proa. Lo acompañaban, entre otros, los capitanes Martín Alonso Pinzón y Vicente Yáñez Pinzón. El flamante Virrey, con sus botas de cuero espléndido, fue el primero en saltar del bote y pisar las nuevas tierras de la reina de Castilla. Los maravillados acompañantes del descubridor seguían sus pasos de cerca.

A las nueve de la mañana las tripulaciones de las tres naves se habían bañado en la playa cristalina y descansaban sobre la arena blanca. El almirante de la Mar Océano hablaba con sus capitanes bajo la sombra de un árbol extraño, cuyo fruto olía a perfume y tenía forma de corazón. De pronto, cinco indios desnudos salieron de la arboleda. Cuatro eran jóvenes y robustos; el quinto, mucho más viejo, caminaba con la ayuda de un palo. Los jóvenes traían papagayos, hilo de algodón en ovillos y azagayas. Al ver a estas criaturas que irrumpían de repente en la playa, los marineros se alarmaron y corrieron a buscar sus espadas. Don Cristóbal Colón se acercó con prisa, ordenó la calma entre sus hombres y luego caminó lentamente hasta los indios asombrados. Cuando se detuvo frente a ellos los jóvenes lo miraron con extrañeza, pero el viejo, apoyándose del brazo de uno de los muchachos, se puso de rodillas con mucho trabajo. Luego bajó la cabeza en señal de respeto y le dijo a don Cristóbal Colón en voz baja, en una lengua que ningún español pudo comprender:

—¡Maestro, al fin has regresado!

53 comentarios:

  1. Mis más sinceras e infinitas gracias al escritor Luis López Nieves, por el privilegio enorme de contar con su cuento y poder compartirlo. ¡Que lo disfruten!

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  2. Excelente historia, me gustó! gran iniciativa!

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  3. Felicitaciones, Adriana. Me gusta mucho el blog. Además de presentarnos a escritores latinoamericanos, dejas un material invaluable para los lectores en general.

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  4. Ágil,amena y no deja de ser misteriosa.Excelente narración de Luis López Nieves, esperamos más publicaciones de su autoria.

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  5. Fascinante relato literario con aire místico. Mucho se ha escrito en torno a Cristobal Colón, incluso de su inexistencia. Evidentemente su descubrimiento provocó un cambio radical para el surgimiento de la humanidad.

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  6. Felicitación a este gran escritor Luis López Nieves por dejar escapar a través de esta ventana este cuento tan hermoso y que nos hace vivir el escenario y decir: Maestro, al fin has regresado!

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  7. Felicitaciones al escritor Luis López Nieves, por la excelente narrativa sobre la llegada de los españoles a nuestras tierras. ¡Le envío mi admiración! con aprecio, Misael Rodríguez

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  8. Precioso cuento Sr.(como título nobiliario)Dn. Luis López Nieves. Le estoy muy agradecido por hacerme vivir parte de nuestra historia.

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  9. María Alicia Farsetti. Es un relato histórico donde el veterano de los conquistados indios reverencia a su conquistador por haber respetado con su actitud lo que ellos significaron para el lugar, adosando su aporte sin avasallamiento a la nueva cultura.

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    1. ¿Será cierto lo de "adosando su aporte sin avasallamiento" a la nueva cultura?

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  10. María Alicia Farsetti. Es un relato histórico donde el veterano de los conquistados indios reverencia a su conquistador por haber respetado con su actitud lo que ellos significaron para el lugar, adosando su aporte sin avasallamiento a la nueva cultura.

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  11. El gran escritor Luis Lopez Nieves comete en tan interesante narracion un pleonasmo digno de mencionarse. Disculpas pido porque en esta lap top no hay manera de acentuar palabras ni usar la virgule, asi que me doy por disculpado.
    Menciona que al ver a Cristobal Colon en lana negra, los marineros se hincaron de rodillas.
    La palabra "hincar" de por si indica que si se hincan, es arrodillarse, a menos que se utilice hincar en su otra acepcion de clavar algo en otra cosa. Por ejemlo,"hinco los dientes en el pan..."

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    1. Amigo Heriberto Castañeda: El diccionario de la Academia incluye varias acepciones al definiar "hincar". Las primeras dos son "Introducir o clavar algo en otra cosa" y "Apoyar algo en otra cosa como para clavarlo". En ambos casos, no incluye las rodillas, por lo que habría que aclarar que es con las rodillas. La quinta acepción de la Academia es "arrodillarse". Sin embargo, al acudir a la definición de "arrodillarse", la primera acepción es "Hacer que alguien hinque la rodilla o ambas rodillas". Por tanto, no estoy de acuerdo con que la frase "hincar de rodillas", según la usara López Nieves, fuera pleonasmo o error. Si la misma Academia indica que "arrodillarse" es "hincar la rodilla", entonces no es redundante usar rodilla. Lo sería si el autor hubiera dicho "arrodillarse de rodillas", pero no es eso lo que dijo. Aunque en algunos contextos no sea necesario decir qué se ha hincado, claramente la Academia cree que en otros casos es necesario. Con el hambre que traían los marineros españoles, probablemente López Nieves quiso aclarar que no estaban hincando un pescado con un cuchillo. ;-)

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  12. Excelente. Un latinoamericano más se une a los grandes nombres como García Márquez, Vargas Llosa ,Julio Cortázar entre muchos otros.

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  13. Bellísimo el relato! Conmovedor! Es una pena que se haya escapado dicha incorrección, pero a mi entender es sólo eso, un desliz sin trascendencia, fruto de un humano descuido. El relato, me encanto.

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    1. Es que no hay incorrección alguna...

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    2. Quien haya estudiado literatura sabe que el escritor tiene muchas licencias literarias que le permiten utilizar el lenguaje de manera discrecional, para crear un mundo especial de acuerdo con el contexto. Recuerden, además, que está hablando un hombre en 1492, cuando el castellano aún no era lo que es hoy.

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    3. Esta forma de utilización del verbo hincar, que el Señor Castañeda dice que es pleonasmo, tiene un nombre especial-del cual ahora no me acuerdo- y que sería bueno investigar.

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    4. Muy interesante el relato con el cual se prueba, definitivamente, que Cristóbal Colón sí descubrió a América.

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    5. Muy interesante el relato con el cual se prueba, definitivamente, que Cristóbal Colón sí descubrió a América.

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    6. Esta forma de utilización del verbo hincar, que el Señor Castañeda dice que es pleonasmo, tiene un nombre especial-del cual ahora no me acuerdo- y que sería bueno investigar.

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    7. Quien haya estudiado literatura sabe que el escritor tiene muchas licencias literarias que le permiten utilizar el lenguaje de manera discrecional, para crear un mundo especial de acuerdo con el contexto. Recuerden, además, que está hablando un hombre en 1492, cuando el castellano aún no era lo que es hoy.

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  14. Amigo Heriberto Castañeda: El diccionario de la Academia incluye varias acepciones al definiar "hincar". Las primeras dos son "Introducir o clavar algo en otra cosa" y "Apoyar algo en otra cosa como para clavarlo". En ambos casos, no incluye las rodillas, por lo que habría que aclarar que es con las rodillas. La quinta acepción de la Academia es "arrodillarse". Sin embargo, al acudir a la definición de "arrodillarse", la primera acepción es "Hacer que alguien hinque la rodilla o ambas rodillas". Por tanto, no estoy de acuerdo con que la frase "hincar de rodillas", según la usara López Nieves, fuera pleonasmo o error. Si la misma Academia indica que "arrodillarse" es "hincar la rodilla", entonces no es redundante usar rodilla. Lo sería si el autor hubiera dicho "arrodillarse de rodillas", pero no es eso lo que dijo. Aunque en algunos contextos no sea necesario decir qué se ha hincado, claramente la Academia cree que en otros casos es necesario. Con el hambre que traían los marineros españoles, probablemente López Nieves quiso aclarar que no estaban hincando un pescado con un cuchillo. ;-)

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  15. Lidia Rissotto (Banfield, BA, Argentina)16 de enero de 2017, 8:28

    Me encantó. Es uno de esos cuentos en los que el cierre queda lo da el lector desde su perspectiva y desde su experiencia.

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  16. Valioso el relato. Hace parte de nuestra identidad Latinoamericana. Final sin igual. No sabían nuestros aborígenes lo que les esperaba.

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  17. Gracias por compartir ese maravailloso cuento.

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  18. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  19. Gracias por compartir y darnos a conocer la imaginación y la magia de las letras del autor. Con afecto, Chente.

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  20. Muchas gracias por compartir tan hermoso relato.

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  21. Hace siglos y aun mi antepasado continúa generando pasiones.

    Carlos Colón

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  22. Como puede pensar alguien que este escritor esta a la altura de Garcia Marquez o Cortazar. Recomendaria leer un cuento de Cortazar, verdadera obra maestra de la literatura, denominado La continuidad de los parques

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  23. Hola a todos! Aprovecho para agradecer sus visitas, su lectura y sus comentarios, pues son la muestra de que este espacio está cumpliendo su cometido, que es hacer llegar mucha buena narrativa a todo aquel que quiera leerla. Sin embargo, creo necesario hacer un pequeño llamado de atención, específicamente a quien se ha identificado como "Ser", pues la literatura, y más aún el gusto por ella, son asuntos subjetivos, por lo que no creo pertinente descalificar a quien opinó que el autor de este cuento puede ser equiparado a grandes autores como García Márquez o Cortázar... En primer lugar, dado que es una opinión derivada del gusto personal, y en segundo término, porque con ello se descalifica también al autor, y éste tiene una obra que lo respalda suficientemente, como figura en la nota biográfica y en cualquier otra fuente biobibliográfica que se consulte. Espero que todos sigan disfrutando de este espacio y que, más allá de las diferencias de criterios, podamos hacer valoraciones leales con nuestro gusto pero respetuosas del trabajo y el punto de vista de los otros. Saludos!

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  24. Gracias por enriquecernos culturalmente con tan bello relato.

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  25. Fascinante. Un halo de misterio y una historia que todos conocemos.

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  26. Me gustó mucho el relato. Sentí el mismo placer como al leer aquellos relatos del gran Manuel "Manucho" Mujica Lainez sobre La Misteriosa Buenos Aires. Muchas gracias por compartir.

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  27. Muchas gracias por compartir esta obra. Es una lectura muy fresca y amena; uno se va metiendo fácilmente en las imágenes. Resulta muy interesante pensar en los detalles de la llegada de las carabelas en 1492. Por otra parte, existen ya demasiados elogios para el personaje de Colón, creo que se habría podido explotar el cuento en una dirección más interesante, un dibujo dibujo que no se haya visto todavía, o que se haya visto menos; el de la ignorancia de un hombre aún inconsciente del enorme momento, por ejemplo. En este sentido, pues afirmo el valor estético de la obra, sin embargo, no hay un desafío a la inteligencia, no hay innovación.

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    1. Difiero absolutamente. Primero, no veo ningún elogio a Colón, sino todo lo contrario. Él le dijo a los reyes de España que quería llegar a las Indias. Aquí vemos que él le mintió a los reyes porque Colón ya sabía lo que iba a encontrar. Lo sabía porque ya había estado en América, aunque le decía a todos que nunca había estado y que su objetivo era "explorar" nuevas rutas. La innovación de este cuento consiste precisamente en que plantea una tesis que yo nunca había visto antes: que Colón ya había estado en América. En ese caso, Colón queda como un manipulador. Y ahora entendemos por qué negoció tanto con los reyes de España y les pidió tantos títulos y honores. Se debió a que Colón ya sabía lo que iba a encontrar. Interesante. Un excelente desafío a la inteligencia. Al menos a la mía, que no soy una genio.

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    2. Debo aclarar que la expresión ¨Desafío a la inteligencia¨ la utilizo como un criterio de valoración, no como un argumento ad hominem. Por otra parte, la palabra ¨maestro¨ es usualmente usada como título de prestigio y en algunos contextos como título de veneración. La expresión obra maestra implica una apología a un autor, por ejemplo. Ahora bien, la tésis de que Colón ya había estado en América no es nueva (hay trabajos de Diaz Trechuelo de hace casi medio siglo). Luego, no hay innovación.

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    3. Es obvio que no se puede juzgar a un autor por las palabras de sus personajes. Si un autor crea un personaje racista o ignorante, es obvio que lo dicho por ese personaje es parte de la creación artística. Si un personaje emite un insulto racista, por ejemplo, el autor puede haberlo hecho precisamente para denunciar el racismo, no para celebrarlo. No se puede cometer el error de decir que el autor promueve el racismo porque uno de sus personajes lo sea. Asimismo, el hecho de que el indio que recibe (por segunda vez) a Colón lo considere un "maestro", ni remotamente significa que el autor del cuento piense lo mismo. El indio puede considerar a Colón un maestro, un rey o un dios. Eso es cuestión del indio, no del autor. Por tanto, has leído el cuento al revés. O yo lo he leído al revés. El punto es, precisamente, que es un error aseverar dogmáticamente que el autor ubica a Colón en el panteón de los maestros. Por otra parte, Lourdes Díaz Trenchuelo era historiadora, que yo sepa no era autora de cuentos. Es posible que otros hayan escrito cuentos con esta teoría (que tampoco es invento de Díaz Trenchuelo), pero yo no hablo de innovación dentro del campo de la historia, sino de innovación dentro de la narrativa. Obviamente, son dos campos diferentes.

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    4. Pero has dicho textualmente que la innovación de este cuento consiste en que plantea una tésis que Tú no habías visto. Es decir que estás planteando una innovación que no es objetiva. Entonces tu defensa del cuento se debilita totalmente, pierde valor. Además dices que lo de Maestro es gratuito, bueno, esto es inadmisible, ni el autor estaría de acuerdo. Por otra parte, este tipo de discusión es mas edificante que cualquier elogio sin argumentos, son opiniones simplemente. Y aunque opinar es muy democrático y gratuito, es una actividad de muy poco valor intelectual, porque opinar es hablar sin ser experto, opinar es terapéutico, pero es hablar sin argumentos, es criticar sin criterios, opinar es hablar desde la ignorancia, por eso carece de valor. José Tomás desde Barquisimeto

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    5. Hombre, pero no seas tan duro contigo mismo. No creo que seas tan ignorante como admites serlo. Algún día tus opiniones tendrán valor para algunas personas, por ejemplo para algún miembro de tu familia. Mientras tanto, fuerza.

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    6. Estimado señor, no son opiniones, son argumentos. Las realaciones que se desprenden de objetos abstractos, como son los argumentos, son relaciones de objeto con objeto, es decir: relaciones objetivas. Así, tambíen los criterios para valorar una obra pueden ser objetivos, se pueden establecer un valoraciones objetivas para las obras. El argumento que usted utiliza es llamado argumento ad hominem, argumento de usted contra el hombre(yo en este caso). Esto nos conduce pues, a un plano subjetivo y es allí donde pierde valor, es caer en un plano psicologista, nadie aprende nada leyendo ese comentario. Sin embargo, es un tipo de comentario muy recurrente en sitios como este, pero también en sitios no virtuales; es la forma de pensar que se propaga en las telenovelas; en las elecciones democráticas siempre se vota por el hombre y no por la idea, en fin hay miles de ejemplo. Citando a Sartre le digo que no se preocupe, que esa idea no es suya porque usted no piensa sino que es pensado. Ojalá uno se encontrara con menos opiniones pero más argumentos. JOSE TOMAS

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    7. Hombre, pero muchísimas gracias por tu generosa conferencia sobre la más común de las falacias. Creo que has logrado tu objetivo de probarme que eres todo un perito en el famoso "ad hominen". Estoy impresionada y te felicito. Por lo visto eres todo un gran sabio. Ergo, no sé cómo es que desperdicias todo tu conocimiento en este modesto foro, impartiéndole clases magistrales a una chica de 22 años como yo, cuando en realidad deberías estar dando confencias en La Sorbona, la UNAM, la UBA, Oxford, etc. Pero, antes de tomar el avión para dar tus fascinantes conferencias, sería bueno que revisaras tu excesiva utlización del "ad ignorantiam", el "ad verecundiam", el "post hoc ergo propter hoc", el "ignoratio elenchi" y, sobre todo, del "non sequitur", porque no es digno de un pensador de dotes tan maravillosamente autoproclamadas como las tuyas.

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  28. Bellísimo relato, de verdad lo disfruté mucho, gracias por compartirlo.

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  29. Excelente cuento. Me gusta la referencia final a las profecías de algunas culturas como la maya, en las que se esperaba el regreso de un dios determinado, en la cultura maya, era Quetzalcóatl (serpiente emplumada). Me pareció diferente a la temática tradicional del personaje C. Colón. También es notorio el manejo de la psicología de los personajes al preparar el desenlace que se da con la frase final. Me parece un cuento magistral.

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  30. soy muy interesado en leer esos cuentos en lengua castillana: me sirven para esercitarme en el idioma espanol. Soy un viejo profesor italiano de lenguas y literaturas extranjeras
    (84 a.) Saludos a todos!

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  31. soy muy interesado en leer esos cuentos en lengua castillana: me sirven para esercitarme en el idioma espanol. Soy un viejo profesor italiano de lenguas y literaturas extranjeras
    (84 a.) Saludos a todos!

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  32. Reciba mi saludo, señor Saccheggiani. Es maravilloso saber que los cuentos aquí publicados le están siendo útiles! Si lo desea, escríbame a la dirección de correo adrird82@gmail.com para incluirlo en el grupo de lectores del blog para que pueda mantenerse al tanto de los nuevos textos que publiquemos. Saludos desde Caracas, Venezuela!

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  33. Me pareció un cuento bien narrado y el título juega en él un papel fundamental, ya que es el disparador que atrae al lector y no lo defrauda.

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  34. Me gusta como cuento, como relato histórico es increíblemente idílico, la realidad fué muy distinta.

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  35. "El flamante Virrey, con sus botas de cuero espléndido, fue el primero en saltar del bote y pisar las nuevas tierras de la reina de Castilla." Éste fue el comienzo del gran genocidio.

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  36. Es sorprendente como las "botas de cuero espléndido" se convierte en el símbolo de la usurpación de unas tierras mal llamada "gloriosa gesta".

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  37. Un hermoso cuento histórico. muchas gracias por compartir cada lunes un nuevo cuento

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