Hay textos que, una vez leídos, se quedan con nosotros para siempre: nos fascinan cuando los descubrimos (por inquietantes, bellos, complejos, impresionantes...), nos asombran en la relectura, resignificándose y desplegando capas que no vimos la primera vez y, secretamente, nos acompañan en nuestros peores y mejores momentos. Para mí, este cuento de la admirada escritora venezolana Esmeralda Torres, Para que Chepa sepa que la queremos, es uno de esos textos. Lo descubrí gracias a la recomendación de otro escritor amigo, Luis Laya, y leerlo fue una experiencia que no sé si lograré describir con palabras. Me fascinó la aparente sencillez de la historia, el asombro incómodo que me produjo su final y, cada vez que vuelvo a él, encuentro nuevos motivos para reflexionar, ratifico el indudable talento de su autora y siento más y más ganas de compartirlo para que otros lectores se apropien de él y le den nueva vida. Por eso, inauguro una nueva etapa de este espacio, después de mi ausencia de los últimos meses, con este cuento que espero disfruten y, ¿por qué no?, incluyan entre sus favoritos.
Cuento que se publica íntegramente, con la autorización de Esmeralda Torres
